
parece que hoy nos enfrentamos a la interpretación literal : La muerte de la musica
Hace algun tiempo se escucho algo acerca de la muerte de la música, entendida ésta como la necesidad de escucharla y estudiarla bajo nuevas estructuras gramaticales y de composición, lo que invitaba también a la necesidad de la incorporación de un nuevo tipo de escucha. Este tipo de muerte hacía referencia a la transformación de las formas previas de concebir la actividad musical, pues imposibilitaban que su manifestación contemporánea fuera vista, analizada, aprehendida por medio de ese tipo de estructuras precedentes, así, la muerte de la música era en realidad la muerte de los discursos previos y de la lógica que la había construido desde hace cientos de años atrás. Es decir, es el nacimiento de estructuras y lógicas de composición nuevas que requieren igualmente nuevas formas de escucha. Sin embargo, parece que hoy nos enfrentamos a la interpretación literal de la muerte de la música, o por lo menos de algunas de sus manifestaciones, apropósito de esto, es importante tener muy en cuenta el siguiente cuestionamiento ¿todas y cada una de las manifestaciones artísticas y no artísticas del ser humano que se desarrollan en lo social tienen que vivir y permanecer ahí para siempre? A lo largo de la historia del ser humano han existido una infinidad de actividades y manifestaciones estéticas que cumplían una función ritual o eran parte de una práctica cotidiana, sin embargo su importancia fundamental en estos momentos es su posibilidad de insertarse en un discurso histórico de lo que fue y que configura, a su vez, las nuevas estructuras de lo estético y lo cotidiano. Sin la posibilidad de su desaparición y registro sería sumamente complicado configurar el mundo en el que vivimos, organizado a través de la aparición y desaparición de fenómenos o elementos culturales que generan el movimiento histórico, los que a su vez van a permitir que más adelante estas nuevas formas desaparezcan para darle paso a unas nuevas. La lógica de sucesiones infinitas invita a pensar que la desaparición de determinadas formas sociales no es un peligro para el aparato social, sino una necesidad de cambio, de orden, de transformación, de mutación, de camino y movimiento hacia un estadio diferente. El problema aquí sería otro, es decir, cuando existe la posibilidad de que se decida de forma consciente y premeditada sobre aquellas formas que se quedan y aquellas que se trasladan al discurso histórico y es ahí en donde el mundo de la música tiene sus particularidades específicas. Todas las formas musicales se enfrentan entre sí por la supervivencia en un mundo en constante cambio, pero pese a los grandes esfuerzos que realiza cada una, hoy parece dominar aquella que sirvió de elemento comercial a las industrias culturales, es el mundo de la música comercial que desplaza a cualquier otro tipo de manifestación musical por el simple hecho de su poder de distribución. Aquí las reglas cambian, no es la transformación social que podríamos llamar como «natural e histórica» la que le mueve el mundo, sino las prácticas comerciales de las grandes multinacionales. Así, el mundo de la música sagrada que amenazaba con desaparecer, tiene que recurrir a una estrategia similar, la comercialización. Entonces tenemos eventos, fiestass y festivales internacionales por todo el mundo en donde su discursivo principal es la salvación de determinadas manifestaciones musicales, sociales, estéticas, artísticas










